Thursday, December 23, 2010

Ya

Ahí sentada: una ventana,
una memoria,
diversos sonidos,
dos espacios,
tres realidades,
cientos de nudos,
fuertes ambiciones,
tres encuadres,
60 caminos,
un cerrar de ojos...
Esa es la respuesta.

Tuesday, December 21, 2010

Aprendiendo a aprender y las notas mentales

Un año como este... que dolió, duele y, tal vez, dolerá por largo rato.
Al terminar un ciclo da por evaluar lo que se ha hecho, lo que faltó, lo que salió...
Estas son algunas de las cosas que no deberé olvidar para el futuro.
  • Dejar a un lado el egoísmo.
  • Olvidarse de tratar de hacer el bien respecto a sentimientos. La mayoría de veces se hacen cosas malas que parecen buenas.
  • Cuidar con mucho más esmero lo ajeno, que lo propio.
  • Sí, el Karma existe y se enfrenta con mucho dolor (aprendido antes y esperando el golpe).
  • Ponerse en los zapatos del otro. (Recordar la enseñanza del abuelo: "Si no te gustaría que te hagan algo, no lo hagás vos). Viene del egoísmo.
  • La transparencia ante todo (solo para no olvidar).
  • Dejar que cada quien cargue sus problemas. Solamente se puede hacer que la carga disminuya por ratos, no se puede echar al hombro el bulto que no pertenece.
  • Siempre se necesita que alguien escuche, lea o se siente al lado sin decir una palabra.
  • Tomar consejo de aquellos a quienes se respeta, se esté o no de acuerdo con lo que dicen. La gente que está fuera del problema da opinión objetiva y, sobre todo, sensata.
  • Hay que darle tiempo al tiempo. Paciencia. Él sabe lo que hace.
  • El luto necesita su espacio; al igual que la soledad.
  • La discreción es una de las mejores formas de moverse en el agua.
  • Hay que saber cuándo dar la vuelta.
  • Hay que aprender a decir NO!
  • Los impulsos hay que dejarlos a un lado. No mover un dedo sin antes preguntarse a uno mismo las razones por las que se moverá.
  • Hay que decir lo que se siente (Ojo: no olvidar que se debe pensar en los demás, también).
  • Siempre es buen momento para detener el curso de lo que ya es.
  • No hay que sacar el coraje del equipaje.
  • El auto engaño, a la larga, se lleva de encuentro a otros.
  • Las palabras jamás serán suficientes.
  • Tener un bote para guardar las lágrimas.
  • La lejanía es la mejor cura para todo, aunque duela donde no se puede poner una bandita.
  • El frío interior no se va con tirar miles de sábanas encima.
  • Diciembre es un mal mes. Uno muy malo!
Por cada idiotez cometida... y por las que faltan!

Friday, December 17, 2010

Uno más

Tic-toc, tic-toc, tic-toc, tic-toc...

Uno más...

Tic-toc, tic-toc, ti-toc, tic-toc...

¿Hasta cuándo?

Sunday, October 31, 2010

En honor a las cuatro negadas

A veces me pregunto qué será. Por más que le doy y le doy vueltas al asunto no encuentro una tan sola respuesta. Una vez más la negación llegó y ya es intolerable. No basta con intentar; hay que sacarse los ojos, entregar los pulmones, desprender uno a uno cada dedo y colocarlos en un recipiente... por ahí. La razón siempre es la misma...

Aparentemente nunca será suficiente. La lógica del ser humano es: "si tenés algo que dar, dalo... Seguramente tenés más, entonces, entregalo. Si lo pusiste sobre la mesa debe quedar algo por ahí escondido... DES PREN DE TE DE ÉL". Ya no importa si lo que queda lo guardabas para vos; para algunas personas el YO no es válido en los demás.

Hoy acepto decir que estoy harta de los gestos severos, que tengo cáncer en algún lado, que ya no quiero tener temor, que ya no quiero guardar silencio, que ya no quiero sentir dolor, que ya no quiero ver el sol, que la luna no me hace gracia, que desconozco lo que hay en mis venas, que detesto la distancia inmediata, que cada poro no vale la pena sin esas cuatro no pronunciadas, que se me acabaron las fuerzas, que me aburrí de ser el robot, que me cansé de ser señalada, que me sofoca ser comparada, que cada vez me cuestiono más, que no sé en qué momento maté, que no sé el propósito de andar, que haría bien uno de aquellos, que duele más cuando viene de adentro...

En la noche visceral dejé que corriera la sabia del pino.

Tuesday, September 21, 2010

Botella al mar para el dios de las palabras

De aquello que se lee y no debe olvidarse...

A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: ¡Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras.

Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor.

No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.

La lengua española tiene que prepararse para un ciclo grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de diecinueve millones de kilómetros cuadrados y cuatrocientos millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en los Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga cincuenta y cuatro significados, mientras en la república del Ecuador tienen ciento cinco nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero, dijo: «Parece un faro». Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazo un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que Don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejó escrito de su puño y letra que el amarillo es el color de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a beso?

Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempos no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa.

En ese sentido, me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que le lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis doce años.

Grabriel García Márquez.

Wednesday, September 1, 2010

¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ R E S P E T O ! ! ! ! ! ! ! ! !

"El respeto al derecho ajeno es la paz", dijo Benito Juárez.

Grito: Respeto.

PIDO: RESPETO.

E X I J O : R E S P E T O ! ! ! ! !

Lo "gracioso" es que no debería ser así. Es un valor que no debe perderse.

Todos tenemos la obligación de respetar a los demás. Es incuestionable y debe ser recíproco. No entiendo, no comprendo, no me entra en la cabeza cómo es posible que existan personas que dizque tienen mentes brillantes y no pueden poner en práctica tan simple ley de la vida para tener buena convivencia.

Vivir en este mundo no significa moverse por las calles, observar, respirar, quejarse de lo mal que está o admirar lo que esté bien. Eso sería vivir como animal, para nada racional. Compartir el mismo aire, en el mismo espacio, requiere de tolerancia y respeto, pero mientras no consigamos poner en práctica estos valores todo seguirá tan basura como hasta ahora.

A propósito del irrespeto diario de la cotidianidad del día, de cada hora, cada minuto y cada segundo.

I N D I G N A D A

Thursday, August 12, 2010

A P R E N D I E N D O

Iba corriendo. Por años pasé corriendo de aquí para allá, de allá para acá. Iba al Norte sin volver a ver al sol; al Sur sin observar la luna. Los días pasaron y pasaron y no se detenían. La lluvia era ligera, el viento ya no estaba. Llegué a tal punto de no frenar la vida y clavarme en la caída magnífica del agua cuando se abre el grifo del cielo, las nubes que se entrelazan y forman una alfombra de algodón. Antes observaba, ahora ya no. No sé qué pasó. No sé qué me hice. Me perdí.

Los detalles. Los detalles. LOS DETALLES. Esas pequeñas cosas que colorean el paseo.

Aprender a observar, a respirar, a escuchar, a tocar, a sentir, a pensar, a criticar y autocriticar. Qué difícil que es aprender por la buena.

En la etapa de regresión se aprende a valorar el lugar donde se está, el lugar donde se estuvo y lo que llevó a ser lo que somos. Dureza personal, mucho trabajo, agudizar los sentidos, pero, sobre todo, aceptación de los errores es lo que debe primar.

He fallado. Se me olvidó la sensibilidad en algún lugar, buscar detalles, observar la simpleza de todo lo que rodea y de cada situación.

Estoy disfrutando el dolor
...

Wednesday, August 11, 2010

Hoy también...

... estoy asustada.

Las vueltas que da la vida y la fe que la gente deposita en los hombros de cada uno. No quiero fallar. No a mí ni a ellos. A nadie. No quiero. No. A traer a la otra del pelo, aquella que se me desvió en el camino y dio la pauta para convertirme en el monstruo caótico que ha deambulado los últimos años por ahí... en algunas calles.

Recordatorio...

El inicio del hoy. El final del final.

Hoy, como otros días, tengo hiperactividad en la masa gris. Los engranes se mueven a mil por hora y le dan vuelta y vuelta y vuelta a las cosas. Siempre buscando un algo más allá, buscando en la última esquina escondida y metiendo un alfiler para sacar las ideas más descabelladas.

Siempre hay que tomar todo en cuenta. No hay que dejar nada de lado, porque, como en todo, todo es posible siempre. Hay que estar preparados para todas las opciones, para crear planes en los distintos escenarios que se puedan presentar. Hay que tener "fríamente calculado" cada movimiento.

Aquella noche quería gritar bajo la lluvia, bailar y cantar; ver los relámpagos, que me cargaran de energía y que detuvieran el tiempo. El tiempo. Ese tiempo que hubiera querido congelar y que ahora no sé dónde demonios se largó. Huyó como cobarde y se sacó de la manga, tal cual ilusionista, un discurso para nada válido -para mí no lo es-.

Hoy por hoy, escucho mi voz interior decirme el "te lo dije" al que tanto le negué que hiciera terremoto. No fue así. Se salió con la suya e hizo un estruendo gigante... que ha terminado en decepción pura. Esa es la peor. Porque trae con ella un ramo de sentimientos encadenados: tristeza, coraje, lástima, impotencia... Cada uno de esos con una descarga eléctrica que al separar una de la otra se desgarra y me hace sentir sus choques.

Hoy. No mañana. No ayer. Quisiera unos meses, quisiera unos días, quisiera unas horas... Solo quería unos minutos más. Unos minutos más. Gran terapia ésta la de escribir. Se organizan más las ideas y se piensan las palabras que decir. Lo mismo pude haberlo dicho en un par de segundos y en palabras se hicieron unas mil. Un segundo, cuatro palabras. Cuatro horas, 25 conversaciones. Murieron todas y cada una de ellas. Se derritieron. Agonizaron. Se pudrieron.

Ya no queda nada. Ni cenizas que buscar, que barrer. Estoy por olvidar, por volverme un robot. A veces la deshumanización es una buena opción. A veces.

Grito: "TODO!!!" y "todo" es nada...

... porque la palabra "nada" es muy pesada.

Tuesday, August 10, 2010

Porque hablando me veo más bonita!

Hace unos días tuve un encuentro cercano del décimo tipo con alguien que decía que la mujer promedio con la que él hablaba tenía un IQ bajo. Decía que las mujeres solo hablan de uñas acrílicas, del tinte de pelo (del retoque que se harían), del gimnasio y yo qué sé qué otras cosas. Por un momento él pensó que las niñas (sexo femenino) que nos encontrábamos ahí encajábamos en su representación de mujer. Para su sorpresa, todas las ahí presentes teníamos algo que decir. Hubo momentos en los que la conversación se pintaba violenta, porque nadie quería aceptar lo que el otro decía y los argumentos fueron saliendo como abejas luego de haberle tirado piedras a un panal. Al final, por el calor de los traguitos diminutos de alcohol y después de los temas que no deben tocarse -por ley social- cuando se acaba de conocer a alguien, más que sentirme satisfecha por haber logrado que diera la razón cuando se tenía, me sentí frustrada, justo como lo describe Ivón en este escrito.

Un rato después, un amigo, me dijo que nunca me había visto discutiendo así y que se me salía "lo Ivón". Al día siguiente recordé que había leído esto y que me parecía genial lo que exponía. Lo busqué y por acá está...

Soy mujer y soy inteligente (Ivón Rivera)

No puedo explicarme cómo es posible que a estas alturas de la vida todavía existan mujeres que reafirmen esas ideas y no les interese superarse. Me frustro. No me gusta que me traten como tonta por el simple hecho de ser mujer. No me gusta que "justAs paguen por pecadorAs". No. No me gusta que me juzguen y digan: "no sabe". Es cierto, no lo sé todo, como todos en este mundo, pero no por eso me van a quitar mi derecho de hablar, pensar, exponer mis ideas y de tener mi visión de mundo.

Thursday, July 29, 2010

I think I understand

Daylight falls upon the path, the forest falls behind
Today I am not prey to dark uncertainty
The shadow trembles in its wrath, I've robbed its blackness blind
And tasted sunlight as my fear came clear to me

I think I understand
Fear is like a wilderland
Stepping stones or sinking sand

Now the way leads to the hills, above the steeple's chime
Below me sleepy rooftops round the harbor
It's there I'll take my thirsty fill of friendship over wine
Forgetting fear but never disregarding her

Oh, I think I understand
Fear is like a wilderland
Stepping stones and sinking sand

Sometimes voices in the night will call me back again
Back along the pathway of a troubled mind
When forests rise to block the light that keeps a traveler sane
I'll challenge them with flashes from a brighter time

Oh, I think I understand
Fear is like a wilderland
Stepping stones or sinking sand


Joni Mitchell.





It's a cloudy and cold day...
Mood...

Tuesday, July 27, 2010

Comenzando...

Con el fin de regresar al ayer y traer del pelo al yo que se me perdió en el camino (por algunas razones y el miedo que de la nada aparece) nació la idea de crear un espacio en el que se pueda comunicar lo que se siente, piensa, las ganas de hacer o de no hacer, de denunciar, quejar, exponer... cual sea el sustantivo que se desee utilizar.

Tal vez o quizá sirva de reflexión, distracción, fuente de información, de registro de ideas o simplemente una excusa más para estar aquí... en el lado virtual de la vida, esa parte que ya exige un espacio en la cotidianidad de cada uno y que nos abre puertas a diversos mundos.

Bienvenid@s, pues, al mío.

La ley del salvadoreño


Me indigna ver que en este país se aplica la ley del más fuerte. Algunas personas irrespetan los derechos de los demás y lo hacen como si nada pasara. El otro día me encontraba en un centro comercial de la capital y decidí comprar una botella de agua. Me acerqué a una sorbetería y, mientras esperaba mi turno a ser atendida, un hombre pasó frente a mí; se asomó a la caja y, con prepotencia, pidió una botella con agua. La cajera, desconcertada, ya que estaba atendiendo a un cliente, se la facilitó. El hombre canceló, dio la vuelta y se retiró del lugar.

Este tipo de comportamientos es común entre algunos salvadoreños. A mi parecer, la lógica de estas personas se centra en aplicar la ley del más fuerte, sobrepasar el derecho de los demás y, de esta manera, lograr respeto. Se trata de “ver cómo engañar a las personas o hacer trampa antes de que te lo hagan a ti”, opina Rebeca Guerrero. “Si ellos quieren que se les respete, entonces deben respetar a los demás”, concluye.

Por otro lado, según las autoridades de tránsito, las principales causas de los accidentes son: la imprudencia y la ebriedad. En este sentido, pensemos en el tráfico vehicular de las horas pico, muchos conductores manejan de manera tal que si pueden avanzar un espacio lo hacen sin importarles si generan más congestionamiento del que hay o si ocasionan un accidente. Los conductores tratan de “acortar tiempo” y espacio pasando de un carril a otro. Po si esto fuese poco, se les agregan los motoristas del transporte público. Éstos son los que más irrespetan las leyes de tránsito y aplican la ley del más fuerte. Aprovechan el tamaño de la unidad que conducen y se abren paso entre los demás automóviles, son los que más congestionamiento provocan y ponen en peligro la vida de los demás. Estas actitudes son incómodas tanto para los conductores del transporte público, como para los vehículos livianos. Ambos tratan de ejercer fuerza para que el otro no pase.

En otra línea, están los jóvenes que gustan de la velocidad. La inconciencia de éstos pone en riesgo a todo su entorno. Es común verlos que hacen virajes donde está prohibido hacerlos (aunque esto lo he visto en personas de muchas edades), hacen carreras en plena ciudad, no respetan los semáforos (esto también es de muchos). Es como si, en lugar de tener herramienta para desplazarse de manera segura, tuviese una máquina de peligro en potencia.

Pero el irrespeto no solo se da en los conductores, también los peatones logran llamar la atención. Éstos no hacen uno de las pasarelas y prefieren arriesgar sus vidas y la de los demás cruzando las calles. Muchas personas hacen uso de las pasarelas si son calles muy transitadas, de lo contrario prefieren cruzarse la calle, lo que ha permitido que sucedan algunos accidentes justo en las zonas donde están colocadas. Los transeúntes hacen uso de los pasos cebra, que se encuentran en las esquinas de las cuadras, siempre y cuando su lugar de destino esté cerca de ellos, de lo contrario prefieren caminar y pasarse la calle donde no hay señalización de cruce peatonal. Las pasarelas han sido colocadas en los lugares donde más accidentes automovilísticos se han registrado. Sin embargo, la gente prefiere seguir arriesgando su vida en lugar de subir unas cuantas gradas, lo que también podría tomarse como falta de respeto hacia los conductores porque los obligan a disminuir velocidad y exponer a un posible accidente.

En fin, en nuestro país no se busca respetar el derecho del otro, al contrario, se trata la manera de presionar para que el otro respete el derecho ajeno. Pareciera que a medida que pasa el tiempo aquella frase de Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz” no significa nada para nuestra sociedad.